Os pillamos en fuera de juego viendo fotos de Sofía Vergara y cual cura os echamos una reprimenda: ¡atención a esto! Regresamos al maravilloso mundo del balompié pero no a lo estrictamente deportivo, sino a su lado más canalla y farandulero, al Tomate, la Salsa Rosa y los partidos arbitrados por Jaime Cantizano. Una increíble, verídica y periodística historia de juventud, fútbol y hamburguesas. A leer rápido que estamos en el alargue.
Llorente, Negredo y el Burger King
Hace 2 o 3 años escuché un rumor que decía que Negredo, entonces jugador del Sevilla, iba a ir a la Juventus. También se dijo que Fernando Llorente se marcharía del Athletic a la Vecchia Signora. Es decir, que la Juve buscaba delantero y estaba rastreando en la Liga española. La cosa es que ambos se quedaron en sus respectivos clubes al menos una temporada, pues un año más tarde el riojano emigró a Italia y al siguiente Negredo se unió al Manchester City.
Por aquel entonces el Getafe sobrevivía en la máxima categoría (como llevaba años haciendo el Osasuna, que gracias a Dios al fin descendió) y en una jugada maestra de marketing la sociedad deportiva decidió firmar un acuerdo de patrocinio por la segunda empresa rey de las burgas, Burger King. El puto pegote horrendo de la hamburguesería se mantendría en la elástica del conjunto madrileño durante varios años. El Getafe se lo tomó bastante en serio y aprovechó lo antiestético del conjunto presentando año tras año equipaciones potativas, a cada cual más dañina para la vista. En el estío del año 2012 después de Jesucristo Pantocrátor, Burger King decidió abandonar el acuerdo de ser patrocinado en la camiseta del Geta.
Total que todo seguía igual en la Liga, los jugadores anteriormente mencionados "felices" en su casa, el Getafe derritiendo globos oculares a mansalva y Farsa y Mandril oligopolizando el campeonato. Pero en el verano de 2012 dos hechos inesperados de proporciones kenfolletianas sacudieron nuestro entorno y estuvieron a punto de poner en peligro la vida de algunas personas, la trayectoria profesional de algunos periodistas y el mundo tal y como lo conocemos a día de hoy.
Era una tarde calurosa de agosto en la bahía de Gorliz. La playa abarrotada de gente comiendo barquillo y patatas Los Leones, tomando granizados de piña colada que serían rechazados incluso por un niño africano desnutrido adicto a las bebidas que mezclan refrigerio con cóctel alcohólico. Toda esa muchedumbre que chapotea, nada hasta la boya y hace castillos de arena con plastones similares a las heces, ignorantes de lo que seminalmente emerge de una en apariencia banal conversación de unos amigos. Estos colegas que hacen corro en la arena con sus toallas, que comen Jumpers y beben Kas limón muy fresquito, que juegan a neomodalidades de juegos de cartas tan extraños que ni su propio creador las entiende (Garciqué, Juez Dredd...)
Un pseudoakelarre de chavales que pasa la tarde riéndose de las estupideces que publican sus cercanos en Twitter, básicamente compañeros del colegio. Esta práctica que pusieron de moda y convirtieron en misa de domingo estival años atrás, cuando se befaban de pobres diablos en redes sociales como Tuenti, racaneando wifi de los bares cercanos.
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| Negredo haciendo negocios en un córner en contra |
El posible fichaje de Fernando Llorente por la Juventus era la comidilla entre los seguidores (y no seguidores, aficionados al fútbol en general) del Athletic durante esos días. Unos charlaban seriamente acerca del asunto, como si su vida estuviese en juego a causa de ello. Otros recurrían a la guasa, a quitarle hierro al asunto. Nuestros queridos amigos gorliztarras llevaban horas haciendo chistes sobre el delantero rojiblanco cuando decidieron ejercer de dioses con una magnífica ocurrencia. Utilizando la cuenta de Twitter de uno de ellos, la maquillaron hasta el punto de que pareciese el sitio oficial del diario deportivo italiano La Gazzetta dello Sport. Más tarde lanzaron un tuit escrito en un italiano inventado, lamentable y mal traducido de Google, en el que básicamente se hacía oficial el fichaje del 9 del Athletic.
Todo era una coña marinera y no esperaban nada más remarcable que alguno de sus amigos se tragase la trola. Pero la cosa fue a mayores cuando el tuit empezó a recibir retuits de periodistas deportivos. La puntilla llegó con el RT de un hombre que trabajaba en el departamento de comunicación del FC Barcelona, momento en el cual las risas y llantos de nuestros compañeros provocaron un incremento del nivel del mar en la zona.
Estos hombres que en sus perfiles rezaban ser profesionales y periodistas se rompieron el culo cuando se dieron cuenta de la farsa y no sabían ni dónde esconderse. En definitiva, que unos adolescentes demostraron que con muy poco se puede llegar a engañar a cuatro indocumentados que son los responsables de informarnos "correctamente" de todo lo que ocurre.
Sin embargo la historia no acaba aquí. Ahora entran en juego Negredo y el Burger King. La pandilla farsante de Gorliz estaba pletórica con su hazaña en las redes y se motivaron demasiado con especulaciones y mentiras. Tras diferentes consultas y lecturas en la Intranet, dios sabe cómo dieron con una teoría espeluznante, que hoy sigue poniéndonos los pelos del escroto como escarpias. Ese mismo verano se dieron simultáneamente dos acontecimientos: el fin del contrato entre Burger King y Getafe por el que el primero incluía su publicidad en la camiseta del segundo, y el interés de la Jueventus de Turín por delanteros españoles, entre ellos Negredo. La cuestión es que el equipo italiano finalmente no fichó al delantero español y el acuerdo entre la hamburguesería y el club madrileño se ratificó.
Por sorpresa y a primera vista sin sentido, Álvaro Negredo se picó por no ser fichado por la Juventus y a partir de ese momento planeó una macabra venganza. Esta vendetta consistía en que el jugador iba a comprar el Getafe, y una vez efectuada dicha operación retomaría las negociaciones con Burger King para que la empresa volviese a ser patrocinadora. El plan de Negredo era ganarse la confianza de la multinacional norteamericana y en una maniobra financiera nunca antes vista, el delantero compraría Burger King, convirtiéndose en una de las personas más poderosas de mundo, dueño de una cadena de restauración de comida rápida y un modesto club de fútbol español.
Lo intrincado del asunto residía en el paso final de su malévolo e inteligentísimo plan. Con la fortuna que iba amasar, se dispondría a comprar la Juventus poniendo punto final y alcanzando su objetivo: si la Juventus no le fichaba a él, él ficharía a la Juventus. Pero esto no acaba aquí. Negredo efectuaría un cambio en el último minuto. Metiendo aún más el dedo en la llaga juventina, despediría a todos los jugadores de la plantilla y los reubicaría como trabajadores en un nuevo super Burger King situado en Getafe. De este modo podrías hacer la comanda con Buffon y pedirle unos sobrecitos de mostaza a Chiellini. ¿Y qué ocurriría con la plantilla del Getafe? Pues qué pasarían a las filas de la Juventus, haciendo realidad el sueño de mucho futbolistas humildes de jugar en un legendario equipo europeo y participar en torneos internacionales.
Lamentablemente, y aunque cabía una ínfima posibilidad de que pasase, todo esto no llegó a buen puerto. El sueldo de Negredo no era lo suficientemente alto como para afrontar una operación económica de tal calibre. Se especula que años más tarde se marchó al Manchester City para ganar más dinero y poder para comprar el Getafe, con la excusa de que quería dar un salto en su carrera. Y la verdad es que no lo hizo mal. Mucho atribuyen el bajón que pegó en el segundo tramo de temporada a problemas físicos, pero en realidad estaba tan sumido en sus negocios que ni siquiera le dio tiempo para ir al Mundial de Brasil.
Actualmente Álvaro Negredo milita en las filas del hipócrita Valencia Club de Fútbol, ahorrando pasta para algún día consumar su venganza y alzarse como una de las personas más poderosas del planeta y codearse con Obama, Angela Merkel o Fernando Lamikiz. Quién sabe si algún día nos despertaremos y leeremos en los periódicos la confirmación de esta fascinante aventura. Sería algo que pasaría a los anales de la historia, el mejor ejemplo de que un hombre, si tiene una razón y una motivación grandes, puede llegar a conseguir lo imposible. El mejor ejemplo de que Negredo puede liderar una lista de Forbes u ocupar una portada de Time.