lunes, 5 de enero de 2015

FLEXIONES CEREBRALES Y FRUNCIONES DE CEÑO PARTE I: GÉNESIS

Comenzamos con una nueva etapa en Eula feat. Prefosta. Nuestro deseo (y esperemos que pronto el vuestro) es adoptar una periodicidad en principio semanal aunque no descartamos que este periplo intelectual fluctúe más que el pene de un púber. Como reza el título, el cerebro y el ceño van a actuar al alimón con sus respectivas funciones: las flexiones que sufrirán vuestras neuronas para comprender, descifrar y si Dios quiere disfrutar este contenido, y la frunción de ceño en señal de "qué mierda acabo de leer". La autoría de estos documentos queda vacante. Es un trabajo intelectual colectivo. Llámalo editorial, llámalo Paulo Coelho. Después de tocar balón como Pablo Orbaiz en sus tiempos mozos, aquí llega, el piloto de esta serie, la entrada genética.



                                                 FALCAO Y LOS HOTELES

                          
                  Radamel a punto de sufrir un desprendimiento de retina al leer este artículo


Considero los hoteles como uno de los mejores inventos de la historia de la humanidad. El fuego, la rueda y las curas de enfermedades están muy bien pero joder, un hotel es lo máximo que nos hemos sacado de la manga. Podríamos tirarnos una tarde enumerando los infinitos aspectos positivos de estos establecimientos: servicio de habitaciones, servicio de limpieza diario, una tarjeta como llave (algún visionario), buffet libre en el restaurante (no siempre), piscina en algunos casos, salas de ocio, caramelos de todos los sabores en la recepción...

Los hoteles son lo más parecido a estar en el paraíso. Como si tuvieses a un mayordomo en tu casa, que limpiase, cocinase e hiciese todo lo posible por que disfrutases y no tuvieras que preocuparte por nada. Algo que en muchas ocasiones deseamos en el asco y la rutina de nuestros hogares y se ve satisfecho cuando nos marchamos de vacaciones. Eso sí, de hotel. Porque las verdaderas vacaciones son las que no tienes que hacer nada salvo descansar y disfrutar. El hotel ofrece este servicio.

Sin embargo hay un aspecto curioso y que todavía no he logrado descubrir: la función de los salones de hotel. Es muy común cuando te entra un apretón en el vestíbulo y te pierdes por los pasillos de la planta baja buscando el baño, ver diversos carteles que dicen "Salón Tal", "Salón Cuál". Estas salas, normalmente grandes, difícilmente están llenas alguna vez, y me atrevo a decir que lejos de llenas, nunca hay nadie.

En los salones suele haber una decoración muy reconocible. Grandes cuadros feos de figuras y mensaje incomprensible. Cuadros que parecen pintados por un tío que toca las maracas en una banda de salsa. Grandes lámparas de diseños muy extraños que hacen de todo menos iluminar. Sofás de diferentes tipologías, de una plaza, de dos, chesters, butacones y demás. En ocasiones y si tienes suerte hay un televisor, siempre apagado y que resulta imposible encontrar el mando a distancia.

El otro elemento característico de estos salones es Falcao. Sí, Falcao, el jugador de fútbol. De lo poco que se puede aprender de la prensa deportiva, hace unos meses descubrí que la mayor parte de las imágenes que salen de Falcao son en hoteles. Y cómo no en salones. Falcao antes de presentar unas nuevas botas, graba un vídeo para las redes sociales en el Salón Olimpia del hotel donde se aloja. Falcao de vacaciones antes de salir a la playa, graba un pequeño vídeo para sus followers "acá estoy muy feliz de vacaciones espero que lo pasen rebueno".

Está claro que a Falcao le gustan los salones de hotel. También le gusta hacer pequeños vídeos antes de hacer cualquier cosa. Como sí nos importase el verano de Radamel con su family o lo rico que estaba el vino de 200 euros que tomó para cenar. Esta práctica se está expandiendo mucho entre futbolistas, quienes aprovechan momentos "idóneos" o "adecuados" para grabarse a sí mismos con el móvil y decir cuatro chorradas.

Víctor Valdés, el ex portero del Barcelona, le cogió el gustillo a estos 'Falcaos' y poco antes de su lesión pudimos ver al Calvo guardameta en el vestuario haciendo un resumen innecesario y estúpido del partido que acababa de jugar. Es decir, los futbolistas están trasladando las declaraciones de la rueda de prensa a nuevos espacios como vestuarios, baños, habitaciones y salones de hotel. El juego es el mismo pero el estadio cambia.

De este modo hay dos posibilidades que expliquen este fenómeno. Algunos futbolistas encierran un enorme talento el el campo de la información y la comunicación y están construyendo un nuevo sistema periodístico que pretende revolucionar el mundo. Falcao en realidad odia el fútbol y mete goles porque quiere que el partido acabe, no haya prórroga y se marche corriendo a casa para dedicarse a lo que de verdad le apasiona: la información. Un Salvador Raya colombiano. Que tiemblen Manu Carreño y Manolo Lama, seguramente dos de los miles de periodistas deplorables que hay en este país. Hay que agradecer a gente como Radamel y Valdés, que con algo de fortuna desplazarán a toda la panda de patanes que se hacen llamar periodistas.

La otra opción es que Falcao trabaje para Trivago, el buscador de hoteles por internet. Este portal, que comenzó con unas campañas publicitarias tirando a cutres nivel Aurgi o Lotería Nacional, poco a poco ha ido consolidándose como uno de los mejores y más utilizados en este ámbito de reserva de hoteles por internet. Lo acojonante es la maniobra de marketing de la que nadie se ha percatado. Una genialidad con la que Luis Bassat eyacularía hasta por el ombligo. Contratar a Falcao como redactor de las descripciones y valoraciones de los hoteles de la web. ¡Por eso siempre sale en hoteles! Es de lógica, joder.

En definitiva, si alguna de estas dos hipótesis (o ambas) se cumpliese, estaríamos ante el hombre perfecto. Falcao, futbolista, con dinero, con mano para los negocios, que escribe bien, que elige de puta madre los hoteles cuando te vas de viaje. No sé si actualmente tiene pareja pero, coño, hombres y mujeres solteras del mundo, a qué estáis esperando. El nombre es un poco raro, sí. Pero eso qué importa. Falcao sería la única persona que podría explicarte la utilidad de un Salón de Hotel. Yo soy heterosexual pero, la verdad, me parece irresistible. El hombre perfecto.



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